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Bitácora

Notas, lecturas y apuntes sobre derecho, inversión y tecnología. Se publican aquí primero.

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Desde que empecé a ejercer hace más de 25 años aprendí que al revisar un contrato especialmente complejo es importante contestar a la otra parte marcando los cambios en el documento. Es algo que siempre respeto. No se trata sólo de poder hacer yo mismo un correcto seguimiento de los cambios en las diferentes versiones; es también un tema de pura cortesía profesional que siempre he considerado un estándar en el sector.

Sin embargo, es cierto que no todo el mundo actúa así. Pocas cosas me irritan tanto a nivel profesional como que te hagan llegar los cambios a una versión del contrato que se está negociando sin control de cambios y, además, en PDF. Es casi insultante: tu tiempo no vale tanto como el mío, así que no sólo vas a tener que convertir el PDF a texto editable, sino que además vas a tener que revisar todo de nuevo una y otra vez hasta que estés seguro de que la última versión se puede firmar revisando a modo “día de la marmota”: en cada borrador revisa todo de nuevo.

Pienso que esa forma de actuar en un abogado es también uno de los aspectos a considerar para diferenciar entre un buen profesional y otro no tan bueno.

¡La de horas improductivas que se pierden revisando contratos porque no le da la gana a la otra parte de marcarte lo que ha cambiado!

Por supuesto ya sé que hoy en día con la IA la tarea de comparación de documentos no debería ser tan tediosa, pero el que uno pueda usar una skill en Claude para comparar documentos no quita que tengas que revisar todo de nuevo, crear un nuevo documento y, en definitiva emplear tiempo y recursos que podrían ahorrarse (también por el bien del propio cliente) si todos respetásemos esa norma básica en contratos que lo puedan requerir.

En fin. Desahogo profesional de agosto…

Una nueva forma de acompañar el aprendizaje

La relación entre padres, hijos y estudios ha cambiado mucho en los últimos años. Las familias quieren estar presentes en el día a día académico de sus hijos, pero sin caer en la microgestión constante ni en preguntas repetidas sobre "¿has hecho los deberes?" o "¿cuándo tienes el próximo examen?".

En TaskOol creemos que la tecnología educativa debe facilitar esa conversación, no sustituirla. Por eso hemos incorporado una función muy solicitada por nuestra comunidad: el Seguimiento de Padres.

¿Qué es el Seguimiento de Padres?

Es una nueva funcionalidad que permite a padres e hijos vincular sus cuentas de TaskOol de forma completamente voluntaria. Ni los padres pueden acceder a la cuenta de un hijo sin su consentimiento, ni la vinculación se activa por defecto: es una decisión que toma la familia, cuando y como quiera.

Una vez establecida la vinculación, el padre o madre vinculado puede consultar, en tiempo real y sin necesidad de preguntar:

  • Tareas completadas y pendientes. Visión clara de qué ha entregado el estudiante y qué le queda por hacer.
  • Próximos exámenes. Fechas y materias de las evaluaciones que se acercan.
  • Agenda escolar. El día a día organizado del estudiante dentro de la plataforma.
  • Calendario académico. Una vista de calendario de clases, con los hitos importantes marcados.

Seguimiento, no vigilancia

El matiz es importante y está en el nombre de la función: seguimiento, no control. TaskOol no notifica cada acción del estudiante en tiempo real ni convierte a los padres en supervisores permanentes. La información que se comparte es la necesaria para que las familias puedan acompañar el proceso académico con contexto real, sin necesidad de interrogatorios diarios ni de depender únicamente de lo que el hijo o hija decida contar.

Esto tiene un efecto que consideramos clave: libera a los estudiantes de la presión de "informar" y, al mismo tiempo, da tranquilidad a los padres, que pueden ver el avance sin tener que insistir constantemente.

Beneficios para cada parte

Para los padres: visibilidad real sobre el progreso académico, sin depender de conversaciones que a veces son difíciles de mantener, especialmente en la adolescencia. Permite detectar antes si algo requiere atención —una acumulación de tareas pendientes, un examen próximo sin preparación aparente— y abrir una conversación con más información y menos suposiciones.

Para los hijos: autonomía respetada. La vinculación es una decisión suya, y pueden mantener su propio espacio de organización dentro de la app sin sentir una vigilancia constante. La confianza se construye compartiendo lo justo, no exponiéndolo todo.

Para los centros educativos: una familia mejor informada participa más activamente en el proceso educativo, lo que suele traducirse en mejor seguimiento de plazos, menos incidencias de última hora y una comunicación más fluida entre casa y escuela.

Cómo activarlo

La vinculación de cuentas se gestiona desde los ajustes de la app: el estudiante genera o acepta la invitación de vinculación, y a partir de ese momento el padre o madre asociado accede a su panel de seguimiento. El proceso es reversible: la vinculación se puede desactivar en cualquier momento por parte del estudiante. Del mismo modo, el proceso puede activarse a la inversa: un padre o madre puede "invitar" a sus hijos a conectar.

Un paso más en nuestra visión de TaskOol

Desde que lanzamos TaskOol, nuestro objetivo ha sido ayudar a los estudiantes a organizarse mejor y llegar con más control a sus tareas y exámenes. El Seguimiento de Padres amplía esa misión hacia las familias, reconociendo que el aprendizaje no ocurre en un vacío: ocurre en un contexto familiar que también necesita herramientas claras y respetuosas.

Si todavía no usas TaskOol, este es un buen momento para descubrir cómo puede ayudar a tu familia a organizar el curso con menos fricción y más confianza.

Regístrate en TaskOol y activa el Seguimiento de Padres cuando tu familia esté lista.

En Technetium invertimos muy temprano, cuando casi todo está por escribir, pero el equipo y la tecnología ya apuntan a algo diferencial. Además del capital, aportamos un acompañamiento en forma de ayuda en decisiones de arquitectura, stack, producto y también en estrategia legal, valoración y preparación de siguientes rondas. La idea es sencilla: que los founders puedan concentrarse en construir compañía mientras ayudamos a que haya la menor fricción posible en el resto.

Como General Partner junto con mi socio Juan Carlos Perán, mi foco está en que cap table, governance y pactos de socios acompañen el crecimiento en lugar de frenarlo cuando lleguen VCs y rondas más serias.

Pues bien, hoy os puedo compartir además la nueva web de

Technetium

Es el espacio donde explicamos, con algo más de calma que en un pitch, cómo entendemos la inversión en fases FFF y Pre-Seed para startups tech.

Si estás levantando tu primera ronda FFF o Pre-Seed para una startup tech-first y crees que tiene sentido que nos conozcamos, aquí encontrarás más detalles sobre cómo trabajamos.

Te leo por mensaje directo o, si lo prefieres, empezamos por aquí:

www.technetium.es

La educación en España está siendo reinventada. No desde los despachos ministeriales, sino desde garajes, aceleradoras y equipos de menos de veinte personas que se han propuesto cambiar cómo aprendemos, cómo nos formamos y cómo crecemos.

El Referente acaba de publicar su selección de las 20 EdTech españolas más innovadoras de 2026, y el panorama que dibuja es apasionante. Vale la pena detenerse a analizarlo.

Un ecosistema diverso y maduro

Lo primero que sorprende al leer el artículo es la variedad de enfoques. Lejos de ser solo "cursos online con IA", las EdTech españolas están atacando retos muy concretos:

  • CocoAI construye tutores digitales que acompañan al alumno a lo largo de toda su trayectoria, fomentando el pensamiento crítico y la autorregulación.
  • Somos Valientes usa IA y análisis de datos para detectar el acoso escolar antes de que escale.
  • Xperiences VR forma a directivos en soft skills mediante realidad virtual inmersiva.
  • Nubo ofrece acompañamiento emocional para la ansiedad, disponible 24/7 y de forma anónima.
  • HackJourney gamifica el aprendizaje de ciberseguridad con retos tipo CTF en entornos reales.
  • SheAI, en partnership con Naciones Unidas, trabaja para cerrar la brecha de género en el uso de la inteligencia artificial.

Personalización del aprendizaje, bienestar emocional, empleabilidad, seguridad digital, inclusión… Estas startups están tocando prácticamente todos los frentes en los que la educación tradicional se queda corta.

La IA, protagonista indiscutible

Si hay un denominador común en casi todas estas iniciativas, es la inteligencia artificial. No como adorno tecnológico, sino como motor real de propuestas de valor:

  1. Tutores que adaptan su respuesta al ritmo y estilo de cada alumno.
  2. Plataformas que detectan patrones de riesgo en la convivencia escolar.
  3. Asistentes que resuelven dudas de estudiantes a las 3 de la mañana.
  4. Herramientas que generan contenidos adaptados a diferentes niveles de lectura.

La IA no reemplaza al docente. Lo que hace es multiplicar su capacidad de llegar a cada alumno de forma individualizada, algo que en un aula de treinta estudiantes es físicamente imposible.

El eslabón que aún falta

Leyendo el artículo de El Referente, algo llama la atención: todas estas innovaciones apuestan por mejorar cómo se enseña. Pero hay una pieza del puzzle que aparece menos: cómo el propio estudiante gestiona su aprendizaje.

Puedes tener el mejor tutor de IA. La plataforma más inmersiva. El curso más personalizado del mundo. Si el estudiante no sabe organizarse, no sabe qué tiene pendiente ni cómo distribuir su esfuerzo a lo largo de la semana, todo ese potencial tecnológico se desperdicia.

La autogestión del aprendizaje —saber planificar, mantener el foco, gestionar el tiempo, evitar la procrastinación— es una competencia crítica que rara vez se enseña de forma explícita. Y es precisamente ahí donde muchos estudiantes fallan, no por falta de recursos, sino por falta de estructura.

El papel de TaskOol

TaskOol nace para cerrar ese hueco.

Es una app de gestión de tareas y estudio diseñada específicamente para estudiantes: te ayuda a organizar tus asignaturas y tareas, planificar tu semana, establecer prioridades y mantener el foco en lo que realmente importa en cada momento.

No sustituye a tu tutor de IA ni a tu plataforma de cursos. Es la capa de organización que hace que todo lo demás funcione mejor. Porque la mejor tecnología educativa del mundo necesita, en el otro extremo, un estudiante que sepa exactamente qué tiene que hacer hoy.

El ecosistema EdTech español está creciendo con fuerza. En TaskOol trabajamos para que ese crecimiento llegue también a la parte más personal del aprendizaje: la capacidad de cada estudiante de tomar las riendas de su propio proceso.

Prueba TaskOol gratis

Si eres estudiante y quieres empezar a organizar tu estudio de verdad, TaskOol está diseñada para ti.

👉 Regístrate gratis en TaskOol y da el primer paso hacia un estudio más inteligente, más planificado y con menos estrés.

Publicado originalmente aquí

Google acelera la IA educativa

Google está construyendo un ecosistema de IA para educación que ya incluye más de 30 funciones en Gemini in Classroom, integración con Google Workspace for Education, creación de Gems para repaso y un programa de formación específico para docentes. Todo esto apunta a una idea clara: la IA no solo debe generar contenido, sino también ayudar al profesor a ahorrar tiempo y personalizar el aprendizaje.

La clave del movimiento no está en una sola herramienta, sino en el conjunto. Google está uniendo productividad, tutoría, evaluación y formación docente en una misma estrategia, algo que pocas plataformas educativas han conseguido articular con tanta ambición.

Lo que cambia en el aula

Para los profesores, la promesa más inmediata es reducir la carga administrativa y acelerar tareas como crear borradores de actividades, adaptar materiales por nivel o preparar ejercicios de práctica. También aparecen nuevas posibilidades como grabar audio y vídeo desde Classroom, seguir estándares curriculares y analizar cómo interactúan los alumnos con los Gems creados por el docente.

Para los alumnos, el cambio es más profundo de lo que parece. Herramientas como NotebookLM, ahora abierta también a menores de 18 años en centros con Google Workspace, permiten trabajar con documentos, generar guías de estudio y acceder a apoyos personalizados. Eso puede mejorar mucho la autonomía, pero también exige más criterio para no convertir la IA en una muleta que sustituya el esfuerzo intelectual.

El dilema real

La gran pregunta no es si la IA entra o no en la educación, sino cómo entra. Si se usa bien, puede ayudar a un profesor a atender mejor a una clase heterogénea sin multiplicar horas de trabajo; si se usa mal, puede empobrecer el vínculo del docente con el contenido y fomentar una dependencia excesiva de respuestas automáticas.

También hay una cuestión de equidad. Muchas de las funciones más valiosas dependen de que el centro use Google Workspace for Education o de que pueda acceder a planes de pago, lo que puede ampliar la brecha entre colegios con más recursos y colegios que van más justos. En educación, esa diferencia importa tanto como la tecnología misma.

Enfoque TaskOol

Para TaskOol, este tema encaja de forma natural con una idea que cada vez pesa más en educación: estudiar mejor no es estudiar más, sino estudiar con mejores sistemas. La IA puede ser una gran aliada si ayuda a organizar información, ahorrar tiempo y convertir el estudio en un proceso más claro y menos caótico.

Ahí es donde TaskOol puede aportar valor: ayudar a estudiantes, familias y docentes a convertir la tecnología en hábitos útiles, tareas mejor estructuradas y seguimiento real del progreso. El futuro del aprendizaje no será solo digital; será más inteligente, más personalizado y más humano en lo importante.

Si quieres estudiar, planificar y organizarte mejor con apoyo de la IA, TaskOol puede ayudarte a convertir el caos académico en un sistema claro y accionable. Regístrate y empieza a trabajar con una forma de aprender más ordenada, práctica y eficaz.

*Artículo basado e inspirado por el post de **wwwhatsnew** disponible aquí.*

Publicado originalmente aquí

Hay una escena que se repite en millones de hogares cada tarde. Una pregunta, siempre la misma: «¿Tienes deberes?». A veces viene acompañada de silencio. Otras, de un «ya los hice» que nadie acaba de creerse. En el mejor de los casos, termina con un rato de tensión en la cena. En el peor, con una discusión que nadie quería tener.

Nosotros la conocemos de primera mano. Llevamos tiempo observando el mismo problema y hace unos meses decidimos que ya era hora de hacer algo al respecto.

Así nació TaskOol.

El problema real: no es pereza, es falta de herramientas

Cuando un adolescente procrastina, la primera reacción de los adultos suele ser interpretarlo como dejadez. Pero la realidad es más compleja.

Los estudiantes de Secundaria y Bachillerato se enfrentan a una carga académica creciente —múltiples asignaturas, fechas de exámenes solapadas, proyectos, entregas— sin haber desarrollado todavía las funciones ejecutivas que necesitan para gestionarlo: planificación, priorización, autorregulación. No es que no quieran organizarse. Es que nadie les ha dado una herramienta que hable su idioma.

Las apps que existen —Google Calendar, Todoist, Notion— son magníficas para adultos con proyectos y reuniones. Para un adolescente de 14 años, son un lienzo en blanco que intimida más que ayuda. Sin recompensas inmediatas, sin componente social, sin nada que recuerde remotamente al entorno digital en el que viven. El resultado es predecible: la usan dos días y la abandonan.

Y mientras tanto, los padres siguen en la oscuridad. No saben qué exámenes tiene su hijo la semana que viene. No saben si ha estudiado algo hoy. La comunicación con el colegio es reactiva —cuando ya hay un problema— y la única alternativa que tienen es preguntar o mirar de reojo el móvil. Ninguna de las dos genera confianza.

Nuestra propuesta: tecnología que une, no que vigila

TaskOol no es una app de control parental. Eso es exactamente lo que no queremos construir.

La evidencia pedagógica es clara: el apoyo a la autonomía del alumno mejora su rendimiento académico; la intromisión controladora lo empeora. Por eso hemos diseñado TaskOol con una filosofía diferente: información, no vigilancia.

Para el adolescente, TaskOol es su aliado táctico. Le ayuda a traducir un calendario escolar caótico en un plan de acción claro para hoy, sin overwhelm cognitivo. Le recompensa cuando cumple sus rachas de estudio. Le permite ver si sus amigos ya han terminado los deberes —el mayor incentivo posible para ponerse a ello— y competir en rankings de productividad que hacen del esfuerzo algo con un retorno inmediato y visible.

Para los padres, TaskOol es paz mental. Un panel donde ven —de forma asíncrona, sin alertas invasivas— qué tareas tiene pendiente su hijo, qué exámenes se acercan y cuánto tiempo de estudio enfocado ha registrado hoy. Sin tener que preguntar. Sin tener que discutir. Sustituyendo el rol de policía por el de apoyo positivo.

Las ventajas concretas que aporta TaskOol

Para los estudiantes de 12 a 18 años:

Gestión de agenda adaptada a su mente: no un calendario de adultos, sino una interfaz diseñada para el modelo mental del adolescente, que prioriza visualmente lo urgente y reduce la parálisis por análisis

  • Modo Foco con temporizador Pomodoro: convierte el tiempo de estudio en una métrica tangible y recompensable, ayudando a crear el hábito de la concentración sostenida
  • Gamificación real: rachas de estudio, insignias, niveles, rankings y una moneda virtual que se gana estudiando y se gasta en personalizar la experiencia, no en comprar ventajas
  • Componente social con propósito: seguir a amigos, sincronizar agendas de clase con un clic, ver quién está en modo estudio en tiempo real. La validación social entre iguales como motor de motivación
  • Autonomía, no dependencia: la app no resuelve los deberes por ti, te organiza para que puedas resolverlos tú —y tener tiempo libre sin culpa después

Para los padres:

Dashboard en tiempo real: tareas pendientes, tareas completadas y tiempo de foco registrado. Todo en un vistazo, sin entrar en el móvil del adolescente

  1. Filosofía de apoyo, no de control: el panel informa sin fiscalizar. El adolescente sabe qué ve su padre y puede gestionar esa visibilidad, lo que elimina el rechazo que generan las apps de control parental tradicionales
  2. Fin de la pregunta diaria: cuando tienes datos objetivos sobre el esfuerzo de tu hijo —no solo sobre sus notas—, puedes celebrar sus logros en lugar de regañarle por los pendientes. La relación familiar mejora
  3. Pricing accesible: TaskOol se posiciona como una alternativa mucho más económica que las clases particulares —el 25% de los alumnos de ESO y Bachillerato recibe clases de apoyo con un coste medio de 97€/mes—, capturando a familias que no pueden o no quieren ese gasto pero sí necesitan ayuda

El Duolingo de la productividad escolar

Duolingo no inventó el aprendizaje de idiomas. Inventó la forma de crear un hábito irrompible mediante micro-interacciones, baja fricción cognitiva, rachas, validación social e incentivos inmediatos.

Eso es exactamente lo que queremos hacer con la organización escolar. No hemos reinventado la agenda. Hemos reinventado cómo el cerebro del adolescente interactúa con sus obligaciones académicas.

Estamos en fase de pleno desarrollo de nuestra primera versión. Si eres estudiante, padre o madre de un adolescente y reconoces la escena del principio de este post, nos gustaría que fueras de los primeros en probarlo.

Porque la pregunta «¿tienes deberes?» ya ha durado demasiado.

TaskOol — La app de productividad para adolescentes que también da tranquilidad a sus padres

Publicado originalmente aquí

El próximo moat de una startup de IA no será técnico. Será regulatorio.

La IA ha multiplicado la velocidad de desarrollo de forma radical. Lo que antes requería meses de ingeniería ahora puede convertirse en un prototipo funcional en semanas, con acceso a las mismas APIs que tienen todos. Eso es una ventaja enorme para founders, pero también significa que la diferenciación técnica se erosiona más rápido que nunca.

Entonces, ¿qué es lo que realmente diferencia a una startup de IA en este contexto? Cada vez más, la respuesta está en la capa regulatoria.

El Reglamento Europeo de IA (IA Act) entra en plena aplicación en agosto de 2026. Establece obligaciones concretas según el nivel de riesgo del sistema: trazabilidad en los datos de entrenamiento, documentación técnica, gobernanza interna y transparencia ante los usuarios. No es una directriz orientativa, sino un marco con consecuencias reales: el incumplimiento puede traducirse en multas de un importante porcentaje de la facturación global.

Una startup que ha entrenado su modelo con datos scrapeados sin las licencias adecuadas no tiene solo un problema técnico. Tiene un pasivo latente que puede aflorar en el momento más inoportuno: la due diligence de su próxima ronda.

Los inversores ya están incorporando esto a sus procesos al igual que hacen con el RGPD. Nacer cuidando el compliance no es necesariamente más caro que ignorar la regulación, pero sanear después, bajo presión de cierre, sí lo es.

Los founders que entiendan esto hoy no solo evitan problemas. Construyen sobre una base que sus competidores todavía no tienen.

¿Estáis incorporando el cumplimiento regulatorio como parte de vuestra estrategia desde el principio en vuestros proyectos?

Llevar años trabajando en algo antes de que se ponga de moda no es suerte. Es criterio.

Juanmi López es de esas personas.

Actuario de formación, lleva tiempo en la intersección entre IA y seguros — no desde que se puso de moda, sino desde mucho antes. Eso tiene un valor que no siempre se ve desde fuera, pero que marca la diferencia cuando los proyectos se complican.

He tenido la suerte de acompañar a Coberio / SegurosIA desde NewCo Capital y Desarrollo en parte de ese camino. Y lo que más me quedo de esa experiencia es exactamente eso: un equipo que no improvisa, que sabe lo que hace y por qué lo hace y una amistad forjada a base de confianza, respeto y admiración.Enhorabuena, Juanmi. Por lo construido y por lo que viene.

¿Alguna vez has firmado un contrato o documento legal complejo sin entenderlo del todo? Un Pacto de Socios, por ejemplo. No estás solo. La complejidad del lenguaje jurídico y la extensión de los textos pueden convertir la comprensión en un verdadero reto.

Creo que hay una forma de hacerlo más fácil. Hoy día, gracias a la IA aplicada a los principios de Legal Design Thinking es posible aportar valor en los documentos incluyendo ayudas visuales, infografías, resúmenes explicativos…

A veces puede ser que los abogados tengamos cierto complejo a la hora de redactar: pretendemos justificar nuestro conocimiento con complejas cláusulas y redacciones. Sin embargo, en este caso menos es más.

Mi propuesta es clara: complementar documentos legales complejos y contratos extensos con ayudas visuales. No se trata de reemplazar el texto legal, sino de añadir anexos o documentos accesorios sin carácter vinculante ni contractual que permitan a los firmantes entender los términos clave de un vistazo.

Imagina un resumen gráfico de los puntos más importantes de un contrato de servicios, o un diagrama de flujo que explique el proceso de una póliza de seguro. Esto no solo mejora la comprensión, sino que también genera mayor confianza y transparencia entre las partes.

Ya existen ejemplos exitosos de esta práctica. Piensa en las fichas informativas de productos de seguro (IPID) que simplifican las condiciones de las pólizas, o en las infografías que desglosan los derechos bajo el RGPD. Si funciona para ellos, ¿por qué no aplicarlo a otros documentos legales?

Estoy convencido de que la visualización legal (Legal Design) es el futuro para una comunicación jurídica más efectiva y accesible.

¿Qué opinas? ¿Crees que las ayudas visuales pueden transformar la forma en que interactuamos con los documentos legales? ¡Me encantaría escuchar tu perspectiva!

Por el momento, el que escribe, va a empezar a implementarlo en los Pactos de Socios… os contaré qué tal.